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| Chile |
| [2003] |
| Principios generales para el desarrollo de las políticas culturales en el país. |
Nota previa.
Como es de público conocimiento, en Chile se ha creado recientemente una nueva institucionalidad cultural. La
ley respectiva ha sido promulgada por el Presidente de la República, dándose inicio a una nueva
etapa consistente en la puesta en marcha e implementación de la nueva institucionalidad. El camino
recorrido hasta ahora ha sido largo, considerando que comenzó en 1991. La fase que acaba de
concluir ha sido de gran importancia para el país.
Los pasos que siguen son ciertamente complejos. El desarrollo de la nueva etapa contempla tres
pasos a seguir: poner en marcha la nueva institucionalidad cultural (Consejo Nacional de Cultura y
las Artes), instalarla en su sede nacional y en los Consejos Regionales de la Cultura y las Artes, y
conseguir que en un plazo razonable dicha institucionalidad se encuentre plenamente operativa a lo
largo de todo el territorio nacional. Esa plena operatividad del Consejo tiene que ver con el cabal
cumplimiento de todas las funciones que le asigna la ley, en especial con la de estudiar, aplicar,
evaluar y renovar nuestras políticas culturales públicas. (Agustín Squella Narducci, Asesor
Presidencial de Cultura).
En este documento plasmamos los lineamientos principales de la política cultural del actual
Presidente, así como de la nueva institucionalidad, que ciertamente variarán de acuerdo al plan
operacional que presentará el nuevo Ministro de Cultura.
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A. Objetivos de la política cultural
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El objetivo de la actual política cultural de gobierno, es alcanzar cada vez mejores niveles de un
desarrollo auténticamente humano, el cual se mide por la calidad de vida integral de las personas y
por la satisfacción de esas necesidades y aspiraciones más intangibles y profundas, que tienen que
ver con la creación, acceso y goce de los bienes simbólicos que provienen del arte y la cultura de un
país y de contribuir al desarrollo del patrimonio cultural de Chile y sus regiones.
Para cumplir adecuadamente con los deberes que imparte la política cultural del presidente, se
necesita contar con una determinada institucionalidad cultural pública, con dotaciones de personal
idóneo para la gestión de esos organismos; con presupuestos que financien la actividad de esos
organismos y el trabajo de tales personas; con instrumentos de asignación directa de recursos
públicos para el fomento de la participación de todos en la vida cultural, de la creación y difusión
artística y del desarrollo de nuestro patrimonio cultural como nación; con estímulos de carácter
estable que favorezcan la participación privada con esas mismas tres finalidades; y con un marco
jurídico que de expresión y cohesión a todos los elementos o componentes antes indicados.
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B. Prioridades sectoriales
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Se ha creado un Consejo Nacional de Cultura, que no sólo pondrá remedio al carácter fragmentario y
disperso de nuestra actual institucionalidad pública en la materia, sino que administrará un
importante Fondo Nacional de Desarrollo Cultural que asignará recursos en las siguientes líneas:
creación artística; conservación patrimonial; desarrollo cultural regional; desarrollo de culturas
originarias; industrias culturales; y becas para artistas, creadores y administradores culturales.
El Consejo Nacional de Cultura y las Artes será un servicio público de carácter nacional, con
personalidad jurídica y patrimonio propio, con dependencia directa del Presidente de la República. Su
función será administrar los fondos que el Estado destina a la cultura y las artes, así como también
coordinar políticas de fomento para ambos sectores.
Desde el año 1990 y hasta la fecha de creación del nuevo Consejo, existían acciones tan importantes
como la creación del Fondart (Fondo Nacional para las Artes) y el Fondo Nacional del Libro y la
Lectura; la entrada en vigencia de la ley de donaciones con fines culturales; el posicionamiento
público del tema del patrimonio cultural; y todo el trabajo realizado a través de los organismos
gubernamentales de cultura, tales como la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, la División de
Cultura del Ministerio de Educación, el Consejo de Monumentos Nacionales, la Comisión Presidencial
de Infraestructura Cultural, el Departamento de Cultura del Ministerio Secretaría General de
Gobierno, y la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería.
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C. Principales temas de debate que afectan actualmente el desarrollo de la política cultural.
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El Presidente de la República, el señor Ricardo Lagos Escobar y el Ministro de Educación, Sergio
Bitar, acompañados de artistas y representantes del mundo de la cultura promulgaron el 30 de julio
del 2003, en el Teatro Municipal de Valparaíso, la ley sobre nueva institucionalidad cultural, cuyo
primer Presidente, el señor José Weinstein, ex Subsecretario de Educación y asesor de la UNESCO,
tiene rango de Ministro, para dar mayor eficacia a su relación con el Gabinete de Ministros y con el
propio Presidente, lo que aportará una mayor visibilidad a la representación tanto nacional como
internacional que el país requiere en materias culturales.
Esta entidad absorberá a la División de Cultura del Ministerio de Educación y al Departamento de
Cultura del Ministerio Secretaría General de Gobierno, en tanto dejará bajo su dependencia al
Consejo Nacional del Libro y la Lectura, al Comité de Donaciones Culturales, al Consejo de la Música
y al de Fomento del Arte y la Industria Audiovisual.
La Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos y el Consejo de Monumentos Nacionales, en tanto,
serán coordinados por el Consejo pero continuarán dependiendo administrativamente del Ministerio
de Educación.
Al respecto, el debate actual gira en torno a la creación de este nuevo organismo que establece el
papel que tiene el Estado en relación a la cultura del país: “Sin Estado hay ciertamente cultura, pero
sin Estado no hay desarrollo cultural”.
Sin embargo, la prioridad actual es afianzar con mucha fuerza la idea de este Consejo de la Cultura y
las Artes en todo el país y las instituciones del Estado, sacar pronto el reglamento que lo norma,
nombrar a las nuevas autoridades del Consejo tanto en la Subdirección como en el Fondo de
Desarrollo Cultural, establecer y estructurar los Consejo Regionales, las directivas tanto nacionales
como en regiones, luego el tema de la sede en Valparaíso.
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D. Modelo de gestión de la política cultural: descripción de los aspectos principales por los que se caracteriza la administración cultural del país.
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La primera acción de este nuevo modelo, es ubicar la sede principal del nuevo Consejo Nacional de la
Cultura y las Artes en la ciudad-puerto: Valparaíso, que el año 2003 fue consagrada como Patrimonio
de la Humanidad por parte de la UNESCO.
En forma paralela se constituirá a los Consejos Regionales, para lo cual se trabaja en conjunto con
los Intendentes de cada una de las doce regiones del país, quienes deben presentarle al Ministro una
terna de personas para elegir al Director Regional. Posteriormente, se afianzan los Consejos en cada
región, donde las ciudades y localidades se beneficiarán de acuerdo a su características culturales,
puesto que cada una tiene particularidades especiales.
Los beneficios de un organismo colegiado como el Consejo de la Cultura y las Artes radica en forma
muy potente en el grado de participación y representatividad, puesto que las directivas y los comités
consultivos están diseñados para tal efecto, por lo mismo estos son beneficios no menores de una
institucionalidad que busca interpretar el sentir y los lineamiento de futuras políticas de acción
cultural.
Lo fundamental entonces en el modelo de gestión de la política cultural chilena es, descentralizar con
criterios de realidad y exigencia en lo profesional: "Santiago no es Chile, y menos en Cultura"
(Ministro de cultura Señor José Weinstein).
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| E. ¿Existe una definición oficial de cultura recogida por los organismos principales de la administración cultural del país? |
Texto de la Política Cultural del Gobierno del Presidente de la República Señor Ricardo Lagos
Escobar, indica la siguiente descripción del concepto cultura:
"La difícil palabra cultura es todo lo que resulta de la acción conformadora y
finalista de los seres humanos, desde las comidas que éste prepara hasta las
ciudades que proyecta y construye, desde los objetos que un artesano fabrica con
sus manos hasta la portentosa Internet, desde la creación del primer alfabeto hasta
los complejos lenguajes que empleamos hoy para comunicarnos, desde los simples
cánones de cortesía que se observan con fines de urbanidad hasta las más
exigentes normas de moral social que prevalecen en una comunidad.
Es en ese sentido amplio de la palabra cultura que alguien pudo decir de ella que es
todo lo que el hombre ha sido capaz de colocar entre el polvo y las estrellas.
En un sentido más restringido, cultura son los bienes de carácter simbólico cuyo
origen está en la expresión artística y en la labor de las industrias culturales,
además de aquellos que se han incorporado ya al patrimonio o herencia cultural de
una nación, como es el caso de una sinfonía, de una pintura, de un libro de
poemas, de un disco, de un edificio con valor histórico, o de los bailes y canciones
populares que expresan los sentimientos de un pueblo y de su gente.
Dicho patrimonio conduce a un nuevo sentido de la palabra cultura, que se
relaciona con el sello distintivo de un país, con el espíritu más permanente que lo
anima y vivifica, con la identidad que ese país tiene y que lo caracteriza y a la vez
lo diferencia de otras naciones.
Sabemos que toda sociedad contemporánea encara hoy el problema de cómo
mantener su identidad nacional en medio de un sostenido proceso de globalización
a escala mundial.
Consideramos que la llamada identidad nacional no es un carácter indeleble que
acompaña por siempre a un país, sino un proceso en el que se combinan
estabilidad y cambio. El concepto de identidad nacional no tiene el rasgo
esencialista que le conferían visiones estáticas ya superadas, y se convierte hoy en
una auténtica categoría en movimiento en la que conviven tanto la tradición como
la novedad, lo propio y lo ajeno, lo único y lo diverso.
Lo que la globalización demanda hoy a los distintos países no es una renuncia a las
lealtades nacionales en favor de lealtades más ampliamente planetarias, sino una
ampliación de las lealtades nacionales a fin de dar cabida a aquellas que es preciso
reconocer a nivel continental y mundial.
Así como en el pasado la formación de los estados nacionales no supuso el
aniquilamiento de las lealtades locales relativas a pueblos y a regiones ni produjo
tampoco su sustitución por lealtades nacionales concernientes a la organización
jurídica del Estado en un territorio mucho mayor que el que tenían aquellos pueblos
y localidades, así también la globalización no supone hoy el brusco cese de las
lealtades nacionales ni su simple y automático reemplazo por lealtades a nivel
mundial".
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[Fuente]
Cuestionario sobre las Políticas Culturales Iberoamericanas de la Guía de la Administración Cultural
Administrado por el Portal Iberoamericano de Gestión Cultural (2003)
COLABORADORA LOCAL: Dalia Haymann
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 2003
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