Gerardo Neugovsen
Blog: es la economia creativa

Especialista en emprendimientos culturales. Trabaja en los campos de la consultoría (ayudando a "generar valor construyendo entornos efectivos de innovación en cualquier ámbito organizacional y empresarial"); la educación (enseñando a innovar "con una actitud creativa y desde una visión estratégica"); la investigación (es candidato doctoral por la Universidad de Utrecht) y las Tics ("creando nuevas e inéditas condiciones para que el enseñar y el aprender sean lo que deben ser: una actividad permanente, constante, apasionante e imprescindible"). De acuerdo a la astrología Maya, su signo es´Enlazador de mundos¨. Seguramente por eso es argentino y holandés y reside actualmente en Panamá.
04/06/2012
El valor de la cultura o la metamorfosis del Patito Feo

La actividad cultural y creativa está saliendo de la zona de confinamiento en la que estaba ubicada siendo asociada con la imagen del "artista económicamente pobre" o el siempre mal remunerado gestor cultural. Ambos actores comparten la escena con los emprendedores de las Industrias Culturales y Creativas (ICC), añadiendo dimensiones innovadoras al concepto tradicional de la gestión cultural y generando así nuevas e inéditas dinámicas productivas. A un ritmo muy acelerado este sector se ha transformado al igual que el legendario "Patito Feo", generando más del 7% del PIB mundial (UNCTAD, 2010) y más del 2,3% del empleo de Europa (CE, 2006) en tanto que las exportaciones a nivel mundial representan 854.000 millones de dólares (UNCTAD, 2010). ¿Acaso los artistas, gestores y emprendedores culturales han comprendido repentinamente cómo hacer dinero con la cultura? O en realidad se está produciendo un cambio generalizado en la percepción del valor económico y productivo de la cultura, la creatividad, la innovación y el conocimiento. ¿Qué está pasando?

Escasez versus abundancia: de la Era Industrial a la Era del Conocimiento

Es probable que este cambio se vincule con el proceso de transición entre la Era Industrial y la Era del Conocimiento. Es evidente que la acumulación de los bienes materiales y escasos no es ya la única manera de crear riqueza, tal como postulan las reglas del actual modelo económico. Los activos intangibles – que a su vez son la materia prima de las Industrias Culturales y Creativas – se están convirtiendo en una fuente cada vez más relevante para el desarrollo sostenible. Así como lo señala Manuel Castells, esta transición hace que la fuente de la productividad en la etapa actual del capitalismo “se ubique en la generación de conocimiento y la tecnología vinculada, en el procesamiento de la información y en la comunicación simbólica”. (Castells, 1996). El paso de una Era a la otra modifica uno de los principios fundamentales de la economía capitalista: la administración y acumulación de los recursos tangibles que son finitos y escasos. Tal como afirma Weller: “El modelo económico que sustenta muchas industrias de contenidos se ha basado en el supuesto de la escasez. Estamos siendo testigos de un salto a una lógica de abundancia de contenidos a partir de implementar abordajes digitales, de enfoque abierto y en redes. Por esto se están desarrollando nuevos modelos económicos y de negocios que toman como punto de partida la noción de abundancia.” (Weller, 2011).

Las consecuencias para el sector de la cultura y de las Industrias Culturales y Creativas son sumamente relevantes ya que surgen nuevas formas de interacción, financiamiento, producción, distribución y comercialización de bienes y servicios, basados en las tecnologías digitales. A la tradicional capacidad de generar beneficios culturales y sociales, se añade ahora la capacidad de generar riqueza material y económica de manera relevante.

Los modelos mentales y la (sub) valoración de la cultura y de la creatividad

Nos han enseñado que la cultura tiene valor social y es relevante para el desarrollo personal y el progreso general, pero no posee gran valor productivo y económico. Frases como “de la cultura no se puede vivir” o “primero estudia una carrera que te genere dinero y luego tendrás tiempo para tu arte” se han instalado en el imaginario colectivo como verdades de orden dogmático. Se trata de verdaderos modelos mentales que inciden en nuestras conductas y en la valoración (económica y productiva) de la cultura y la creatividad. De acuerdo a March: “los modelos mentales son los ligamentos de la vida social, permiten establecer vínculos entre individuos y grupos a través de generaciones y más allá de las distancias geográficas […] Ofrecen elementos para comprender los contextos históricos y para el posicionamiento propio en la historia de la sociedad. Esto ocurre a través de mitos, símbolos, rituales y relatos.” (March and Simon, 1958).

¿Cómo se han construido estos modelos? Una seguidilla histórica de verdades impuestas ha ido dando forma a esta particular visión. Ya en la Biblia encontramos que el Pecado Original nos enseña que comer del Árbol del Conocimiento trajo consecuencias catastróficas para la especie humana. O que en la cuna de la civilización  occidental, la Antigua Grecia, el nombre dado a quienes hoy podemos considerar artistas plásticos era “banausos”, es decir, mecánicos. En época de Aristóteles el trabajo manual se relacionaba con los que sirven a intereses utilitarios de bajo valor social sin reconocimiento. Para la moral eclesiástica del Medioevo, por otra parte, Dios era el único ser dotado de capacidad creativa, habilidad negada al ser humano. Más adelante, el padre del capitalismo, Adam Smith, alude a los artistas para definir su concepto de trabajo improductivo en su libro “La Riqueza de las Naciones”, dado que “no producen nada que pueda comprar o procurar igual cantidad de trabajo”.  Por último, las explicaciones de Sir Isaac Newton respecto del funcionamiento del universo como un gran mecanismo de relojería, dieron lugar a su teoría Determinista  e instala la noción del pensamiento único. Esta será utilizada como fundamento para los modelos Conductistas de educación, que tienden a adormecer la capacidad creativa e innovadora de los estudiantes.

El Rey Desnudo invertido

En la conocida narración de Hans Christian Andersen, el Rey es engañado por los charlatanes Farabutto quienes le convencen de estar vistiendo los atuendos más maravillosos, cuando en realidad se paseaba desnudo. El pueblo, para no contrariarlo y quedar en ridículo, opta también por “ver” las magníficas telas inexistentes. Es probable que con la cultura esté ocurriendo algo similar, pero a la inversa. Por - entre otras - las causas mencionadas, las cualidades productivas y de generación de riqueza material de la cultura han sido invisibilizadas ante nuestros propios ojos. Nos hemos paseado por la  historia en la convicción de que la cultura no posee valor productivo o económico, viendo pobreza en donde en realidad existe una inmensa riqueza, pensando en escasez cuando reina la abundancia. Y al igual que el niño del relato que ve que el Rey está desnudo, estamos finalmente empezando a ver las ricas prendas con las que estamos vestidos.

 

  Temas: Creatividad, innovación y Tics
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Otros blogs de la blogosfera cultural que reflexionan sobre Creatividad, innovación y Tics:


Cultura Digital para analizar cómo el concepto de abundancia y el uso de las nuevas tecnologías aplica al universo de los museos, de la tercera edad y otros ámbitos de la sociedad

Gestión Cultural. Blog de Johanna Mahuth Tafur para pensar acerca de cómo la modificación de esquemas mentales posibilita visualizar nuevas opciones para el desarrollo de la cultura, sobre todo en lo referente a indicadores culturales.

Videoteca virtual

Emprendeduría Cultural: retos y estrategias. La nueva colección de vídeos producida por el Programa de Gestión Cultural de la UB.

Bibliografía

Castells, Manuel; The Information Age: Economy, Society and Culture. Volume I: The Rise of the Network Society; Blackwell; Oxford; 1996. 

EC-European Community’s Ministers of Culture, http://europa.eu/rapid/pressReleases
Action.do?reference=IP/06/1564
, 2006

March, J., and Simon, H. Organizations. New York: John Wiley and Sons, 1958.

Smith, Adam; The Wealth of Nations edited by R.H. Campbell and A.S. Skinner, The Glasgow edition of the Works and Correspondence of Adam Smith; Oxford University Press;  Oxford; 1976.

UNCTAD, Creative Economy Report 2010, United Nations, 2010

Weller, Martin; A pedagogy of abundance; Spanish Journal of Pedagogy, The Open University; London; 2011